El mecanismo era tan sencillo como llenar de aceite un pequeño depósito que llevaba incorporado. El aceite que se utilizaba para este fin, siempre era de los restos de guisar. Se hacía una torcida con restos de tela vieja ya usada (como veréis no se desaprovechaba nada), que se introducía en el depósito de aceite, se sacaba por el orificio una punta que se encendía. Según se consumía se iba sacando la torcida poco a poco hasta que se consumía y era reemplazada.
El que vemos en la fotografía de la izquierda estaba fabricado en hojalata y era de los más rústicos y sencillos, y por tanto mas económico. Constaba de un depósito extraíble abierto, sin ningún tipo de tapadera, que se iba rellenando con el aceite para empapar la torcida que se sacaba por el pico del candil.
El situado a la derecha estaba fabricado en latón dorado. Como se puede observar, este modelo es más lujoso que el anterior y tiene una tapadera para cubrir el depósito del aceite. Por lo demás el sistema es el mismo, con el orificio para sacar la torcida.
Este tercer modelo, tipo candelabro, también fabricado en latón dorado como el anterior, es un poco más sofisticado pues consta de cuatro brazos para la salida de las torcidas por lo que tiene cuatro puntos de luz.